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El Fenómeno OVNI en Costa Rica

El fenómeno Ovni en Costa Rica 

OVNIs en Costa RicaLa oleada de los 80

Una de las características inherentes al fenómeno Ovni, es que éste eventualmente se presenta por medio de oleadas que literalmente "barren", en forma sistemática y ordenada, determinadas zonas del planeta, tal y como lo demostró el desaparecido investigador francés Aimé Michel a mediados de la década de los años 50, lo que lo llevó al descubrimiento de las llamadas "Ortotenias"; hallazgo que lo convertiría en uno de los investigadores UFO más connotados a nivel mundial.

 

Por Oscar Sierra Quintero

San José – Costa Rica

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En este contexto son famosas las oleadas ocurridas en Europa, el Norte de Africa y los EE.UU. entre los años 1954 y 1955, entre muchas otras más.
A inicios de la década de los años 80 comenzaron a darse en Costa Rica una serie de "oleadas" ovni en una magnitud tal, que llegaron a marcar un hito en la ocurrencia de este fenómeno en esta pequeña nación centroamericana, en cuyo territorio precisamente se registró, en el año de 1971, uno de los mejores documentos con que cuenta la ufología mundial en la corroboración de la realidad científica de este fenómeno.
De los testigos más recurrentes en los avistamientos ocurridos durante estas oleadas destacan (por razones de su trabajo) los policías patrulleros y los aviadores, especialmente los que realizan vuelos nocturnos. A continuación ofrecemos algunos de los testimonios recogidos de boca de los algunos de estos testigos, mucho de ellos de "excepción".

Ovnis sobre Desamparados

A la 1:35 de la madrugada del jueves 17 de enero de 1980, dos sargentos de la Unidad Centralizada de Radiopatrullas informan al coronel Marino Doviato M. sobre el avistamiento de dos extraños objetos desplazándose por el cielo.
A la 1:35 a.m. del mismo día, en la localidad de Desamparados, Elías Sibaja, Subjefe de la Zona 3 (del pelotón no. 2) observa al mismo objeto mientras se desplazaba a bordo de su radiopatrulla, llegándolo a describir como "un sin fin de luces multicolores". En el momento del avistamiento, inexplicablemente se apagan las luces del vehículo al mismo momento en que el motor dejaba de funcionar.
Dos días después, el sábado 19 de enero, el capitán de radiopatrullas Daniel Arias Góngora observa un objeto de aproximadamente 8 metros de diámetro cerniéndose a una altura de 300 metros y lanzando luces intermitentes de color verde, amarillo y azul.
El lunes 21 del mismo mes y año, a las 12:27 de la medianoche, el oficial Cecilio Sibaja reportó a sus superiores el avistamiento de un extraño objeto volador que lanzaba un potente haz de luz hacia el suelo. Esa noche se produjo un apagón en todo el país.

La oleada de 1992

A las 12:05 de la medianoche del jueves 2 de abril de 1992 se dio el avistamiento de varios Ovnis en el Valle Central y varios puntos del país, los cuales fueron reportados por numerosos ciudadanos a los medios de comunicación y a las mismas autoridades. La aparición de estos misteriosos objetos voladores coincidió con varios apagones, el primero de los cuales duró cerca de 50 minutos.
Más o menos por la misma hora, los patrulleros Juan Ramírez y Rodrigo Valerín recorrían las vías de circunvalación del Parque de la Paz cuando, de repente, divisaron en el aire un extraño aparato que lanzaba luces intermitentes mientras emitía un ruido apagado, semejante a una especie de "seseo".
Desde otra radiopatrulla, el mayor Roberto Guevara, Comandante de la Policía Metropolitana reportó que a las 12:05 a.m. se dirigía al aeropuerto Tobías Bolaños cuando de repente vio en el aire una luz intensa, a la que comparó como "la de un gran reflector" la cual volaba a varios metros de altura, en dirección a Pavas.
Cuando la misteriosa luz pasó cerca de la radiopatrulla, tanto el motor como las luces y el aparato de radio comunicación dejaron de funcionar. Según el detallado informe que brindó el patrullero a los medios de comunicación, conforme el Ovni iba avanzando, se iban produciendo apagones en los sectores ubicados en su ruta.
Al quedar inexplicablemente inutilizado su equipo de radio, el mayor Guevara tuvo que trasladarse a otro lugar para telefonear a la base. Al hacerlo, sus superiores le informaron que se estaban recibiendo, por parte de los ciudadanos, una gran cantidad de informes similares.
Cerca del aeropuerto internacional Juan Santamaría el capitán Oscar Meoño, Supervisor de Radiopatrullas, reportó haber visto, como a unos 75 metros de distancia de su unidad, un extraño objeto que volaba en línea recta, emitiendo fuertes luces y rotando sobre sí mismo. Al igual que en los casos anteriores, su radiopatrulla quedó momentáneamente paralizada al momento de encontrarse muy cerca del objeto.
Con respecto a los apagones sumados a los avistamientos Ovni que sucedieron esa noche, don Francisco Montes de Oca, Jefe de Reportes y vocero único de la Sección de Averías de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, informó que el teléfono de su casa no dejó de sonar esa noche por las llamadas hechas de parte de particulares, de la Comisión Nacional de Emergencias, e incluso de altos funcionarios de la Casa Presidencial.

Aviadores reportan haber visto Ovnis

Avistamiento Ovni registrado en la bitácora de un aeropuerto.
El miércoles 3 de agosto de 1995 los funcionarios de Aviación Civil, Gerardo Jiménez y Javier Mayorga, reportaron el avistamiento de un enorme objeto volador, de color dorado y forma ovoide, hacia el sector este de San José.
Los funcionarios informaron que una vez que divisaron el Ovni, los equipos de aeronavegación de la Torre de Control del aeropuerto Tobías Bolaños (lugar de labores de los citados funcionarios) sufrieron efectos electromagnéticos durante 2 segundos, al punto en que los instrumentos quedaron oscilantes mientras el canal de comunicación quedaba abierto.
Los señores Jiménez y Mayorga decidieron comunicarse con el piloto Everardo Carmona, instructor de la empresa ECSA, quien en esos momentos volaba (al mando de la avioneta Alfa-Lima-Lulu) por el sector en donde se encontraba el extraño artefacto. Esto con el fin de que tratara de observar el objeto (más cerca que ellos lo estaban haciendo través de binóculos) para obtener una descripción más detallada del mismo.
- ¡Torre..torre…lo tengo debajo de mí… Es enorme, tiene forma de huevo y es dorado! – fueron las exaltadas palabras del piloto a través del radio comunicador. Después el piloto agregaría el que enorme objeto tenía el tamaño "de un estadio de fútbol".
Fue tan contundente este singular avistamiento, corroborado tanto por un piloto en pleno vuelo como por los técnicos funcionarios de Aviación Civil y los mismos instrumentos de la Torre de Control, que el suceso fue registrado en la bitácora del aeropuerto Tobías Bolaños; un caso como pocas veces se ha visto en la historia de la aviación costarricense y quizás aún mundial.

 

Los avistamientos del 22 de diciembre de 1996

El domingo 22 de diciembre de 1996 en la madrugada, el capitán Jorge Arturo Meléndez realizaba un vuelo de ambulancia entre Coto 47 y San José a bordo de una avioneta bimotor Piper Azteca, propiedad de la compañía Alfa Romero.
A las 3:15 de la madrugada y mientras seguía línea de la Costa de San Isidro del General, vio tres extraños objetos que, según sus palabras, "tenían la forma de un plato vuelto al revés y brillaban fuertemente con la luz de la luna* (...) Cada uno tenía el tamaño de un Boeing y hacían maniobras imposibles de realizar por el piloto más experimentado".
El veterano piloto informó que el avistamiento se prolongó por más de 40 minutos y se realizó sobre el Paso Parrita (entre Ciudad Colón y Puriscal).
Por las mismas fechas y por lo menos en 10 ocasiones, los radares del aeropuerto Juan Santamaría captaron en sus pantallas el vuelo de los extraños objetos.
Los controladores los denominaron "ecos no identificables" o "trazos", sin explicar satisfactoriamente el origen de la gran velocidad a la que desplazaban sobre Ciudad Colón, Santiago de Puriscal, Quepos, Esterillos y el volcán Poás.
Estos técnicos explicaron a la prensa que unas veces se mueven a velocidades imposibles de alcanzar por ningún avión, mientras que en otras ocasiones lo hacen muy lentamente, llegando incluso a detenerse en el aire. Según sus informes, en las pantallas del radar se han llegado a ver desde 5 hasta 14 puntos extraños.
En la tarde del domingo 6 de enero de 1997 se detectó la masiva presencia de un total de 10 de estos objetos, principalmente sobre Ciudad Colón.

(*) Luna en fase creciente, casi llena. Esa noche la Luna "eclipsó" a la estrella Aldebarán, de Tauro.

Publicado en Artículos relativos al tema OVNI en general

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