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Caso: Alberto Zecua

Contacto en Tulancingo, Mexico

Después de 17 años de silencio el ingeniero Alberto Zecua se decide hablar. Sin lugar a dudas, uno de los aspectos más interesantes en el estudio del fenómeno OVNI, es el derivado de aquellas personas, que después de haber observado y fotografiado algunas de sus manifestaciones comentan su experiencia y además presentan pruebas fehacientes de que en efecto, tuvieron un encuentro del tercer tipo con entidades del espacio que, al aparecer, continuamente están visitando nuestro planeta.


A este tipo de personas, que además de dibujos presentan pruebas fotográficas que avalan la veracidad de su testimonio, es a quienes dedicamos este artículo.
En la ciudad de Tulancingo nace hoy un nuevo “testigo” del fenómeno OVNI. Y pongo el término entre comillas, porque a nuestro entrevistado no le parece correcto el vocablo contactado, ya que lo considera muy gastado.
El ingeniero Alberto Zecua, nacido en la ciudad de México en 1946, estudió en el Instituto Politécnico la carrera de Ingeniería Electrónica. Entre otras cosas, fue compañero de investigación de la señora Cristina Leguízamo.
El ingeniero vive en la ciudad de Tampico, Tamaulipas, donde imparte cursos de control mental para el desarrollo de la conciencia. Todo esto a través de un Instituto de Sicotrónica y control mental llamado “Quetzalcóatl”.
En la ciudad de Tulancingo, Alberto Zecua recibió al equipo de investigación de Contacto OVNI para narrar su experiencia acaecida el 7 de noviembre del presente año. La que ponemos a su consideración.
Entrevista
C.O.: ¿Cómo empezó para usted el contacto con seres del espacio, cómo y dónde ocurrió por primera vez?
A.Z.: Todo esto sucedió debido a mi afición por el campo y por acampar. Cada fin de semana salía porque como estudiante —que era en aquel entonces— me gustaba mucho el bosque.
“Una de tantas veces que acampamos, se me antojó caminar hacia una región del bosque. Antes de esto, yo estaba haciendo algunas obervaciones, pues en aquella temporada se veía un corneta. Esto fue en 1968, probablemente en el mes de octubre o noviembre. Era antes que empezaran las Olimpiadas.
“Nos encontramos en un lugar cercano que se llamaba La Cima, el cual hace triangulación con la laguna de Zempoala y Tres Marías. Está a unos cien metros de la vía del ferrocarril que va a Cuernavaca.
“Me levanté temprano para ver con los prismáticos y estaba observando, cuando en un momento dado sentí atracción por caminar hacia un lugar del bosque. Empecé a andar. Los demás estaban dentro de la tienda de campaña. Yo seguí avanzando como unos 600 metros. Fui a una parte de la colina y me encontré que estaba rodeada de pinos y en el centro había un pequeño valle. En el corazón de éste, había una nave posada en tierra, sobre un rayo de luz naranja y lo más sorprendente es que estaban tres personas ahí abajo de la nave.
C.O.: ¿Qué diámetro tenía?
A.Z.: Calculo que entre 12 ó 15 metros. No era huy grande y estaba sobre un haz de luz naranja. No tenía patas ni trípode, ni nada. Las personas que venían en esta nave, estaban metiendo unos tubos cromados como sacando muestras del piso y un tercero estaba de espaldas, pero no realizaba ninguna tarea. Los vigilaba o cuidaba o algo asi.
“Aunque no hice ningún ruido, rápido me detectaron porque el que los estaba cuidando inmediatamente se dio cuenta que los estaba observando. Volteó hacia mí. La verdad me llevé una impresión muy fuerte al ver que era una nave del espacio y esta fue mayor cuando vi que había gente abajo. Quise movilizar- me, pero no pude. Podía mover los oidos, pero ni un solo músculo.
CO.: ¿Cómo era su aspecto?
A.Z.: Cuando el ser volteó, me di cuenta de que era muy agradable: facciones finas, pero de una mirada bastante penetrante aunque los ojos no eran grandes sino normales, con mucha expresión.
“Entonces empecé a sentir mareo, naúseas, ganas de ir al baño y me gruñían las tripas. Me sentía mal y él se dio cuenta de mi malestar. Empezó a caminar hacia donde yo estaba. De nuevo intenté moverme, pero no pude. El ser se llevó las manos a una especie de cinturón muy ancho que traía, el cual contaba con una cajita con lucecitas como las que ahora traen las grabadoras y de ahí salió un rayo de luz verde que me baño completamente, de pies a cabeza, y en ese momento se me quitó el malestar.
“Conforme se acercaba escuché en mi cabeza una voz que me decía: no temas, no te va a pasar nada, tranquilo. Él se aproximó hasta quedar a una distancia de dos metros. Era un hombre altísimo, fácil rebasaba los dos metros de altura. Digo esto porque yo le llegaba a la altura del pecho y mido 1.75. Medía como unos 2.30. “Era la persona más bella que yo había visto en mi vida. Estuvo platicando un poco conmigo, después de un tiempo se quitó el casco. Parecía como de aluminio. Era precioso. Su cabello le daba hasta los hombros.
“Todo el tiempo se comunicó mediante telepatía. En ningún momento vi que moviera los labios y escuché en mi mente que me estaban esperando. Estaba sorprendido, porque cuando a alquien le dicen que lo esperan es porque hizo un compromiso previo. La verdad a mí nunca me dijeron que íbamos a vernos a tal hora. Pero el ser recalcó que así era: «esperamos que nos reconozcas, soy Ántrax Partarlox». Venía acompañado de otros dos.
“Acto seguido me informó que ya había colaborado con ellos en otras ocasiones, que los seres humanos no vivimos una vez sino muchas veces, que esta existencia era una de tantas y que íbamos a continuar lo que habíamos iniciado en vidas anteriores; que esa era la razón por la que me estaban contactando. Iba a ser de nuevo instruido para recordar los conocimientos que ya se me habían dado anteriormente. Actualizarlos y traerlos al presente.
“Además me indicó que mi fase de actividad era de instructor, como siempre había sido. Ellos en esa ocasión me permitieron ver mis vidas anteriores. El ser del espacio, se llevó la mano de nuevo a la cajita de la hebilla del cinturón y salió como un vaporcito que formó una nubecita que se veía como suspendida. Entonces empecé a ver mis vidas pasadas, una tras otra, en acción y tridimensional. Era algo bien bonito, ver cómo cambiaba mis facciones y la indumentaria. Ellos me señalaban: éste eres tú, nos ayudaste en este tiempo y colaboramos... Ellos me pasaron como cinco vidas anteriores.
“Estaba asombrado, los personajes y los lugares me eran familiares. Me di cuenta de muchas cosas. Sentía que en efecto había algo que nos relacionaba y que sí había un contacto con esta gente. Platicamos que seguiríamos en contacto, que iban a venir a yerme y a dar instrucciones.
C.O.: ¿Qué hacían los otros dos seres mientras ustedes platicaban?
AZ.: Ellos continuaban con su labor, nunca voltearon a vemos. Ellos metían tubos para tomar muestras.
C.O.: ¿Por qué estaban haciendo esto?
A.Z.: Ellos tomaban muestras del terreno y además se llevaban muchas plantitas de este planeta, las analizaban y les sacaban los productos químicos activos.
“Después de haber dialogado un buen rato con los seres del espacio, les pedí que me dejaran algo, porque la verdad en esas fechas hablar de seres del espacio y naves, pues nadie nos creía... Ellos me dijeron que no podían dejarme nada. Entonces les solicité sacarles una fotografía, se sonrieron y me dijeron que no era posible.
“A veces vienen a cumplir misiones al planeta y podrían ser reconocidos.., posteriormente se despidieron de mí. Ya podía moverme y empecé a caminar hacia atrás, quería dar la espalda porque a la mejor me disparaban o me fueran hacer algo y ya que quedé fuera del alcance de su vista, corrí hasta el campamento...”
C.O. ¿Vio arma o algo en ser?
A.Z.: No, absolutamente. Ellos no traían ningún arma, pero uno por instinto de conservación piensa, al voltearse, que lo pueden agredir. “Llegue al campamento y precipitadamente, saqué la cámara fotográfica, pues no la traía conmigo. Traía también unos prismáticos con los cuales estaba observando el cielo, mi cámara era una Vashica, no recuerdo el modelo, antigüita; de esas donde ve todo lo que toma uno, esas de cajón, de dos len- al frente, de lentes fijos.
“Tomé mi cámara y salí corriendo, gritando que había una nave y ellos me preguntaron que de qué habla y les dije excitado: ¡un plato volador!
“Ellos se burlaban de mí y decían en son de broma que nos traían un platillo de frijoles!». Al ver que ellos no tomaban en serio, saqué la camara y salí corriendo otra vez de regreso hasta donde á visto la nave, pero esta platillo ya estaba empezando a moverse muy lento y le tomé la camara ,le corrí el rollo, la nave se levantó del piso, violentamente hizo un ángulo como de 45 grados hacia arriba, se levantó y generó un torbellino de polvo. Supongo que por lo rápido que se elevó. Después bamboleando un rato en el aire.
“En la segunda foto se ve como que está oscilando. Y en un momento casi se me vino encima. La primera, la tomé a una distancia de 30 metros y la segunda, encima de mí. Cuando quise tomar una tercera, el objeto se fue a una velocidad increíble, salió disparado, sin hacer ruido ni nada...
C.O.: ¿Cuándo fue la segunda vez que vio a estos seres?
A.Z.: Como a los seis meses, tuve otro encuentro con ellos pero ahora fue más sorprendente todavía.
“La primera ocasión que los vi fue en junio de 1 968, la segunda fue seis meses después en 1969 en la ciudad de México, en mi casa y en mi recámara. De repente siento que me observan, abro los ojos y allí estaban. Eran los mismos seres y les pregunté cómo sabían dónde vivía, cómo entraron y si eran de verdad”.
C.O.: ¿En dónde vivía usted?
A.Z.: Por la zona de TIaltelolco. Ellos sonreían cuando les pedí que me dejaran tocarlos.
CO.: ¿Ellos se aparecieron ante usted o cómo fue que llegaron ahí?
A.Z.: La verdad cuando abrí los ojos, ellos ya se encontraban ahí. Me desperté porque me sentí observado. Ellos ya estaban adentro y después de eso los toqué. Palpé su traje elástico, eran de carne y hueso. No estaba soñando.
C.O.: ¿Cómo venían vestidos?
A.Z.: Con su traje pegado cuerpo, parecido a las mallas de licra que hoy usan los deportistas, de color plateado y tenían en los brazos unos brazaletes que remataban como en algo de metal. Lo mismo en el cuello y las botas. Eran como parte del mismo uniforme, como si fuera de plástico nacarado muy brillante. El cinturón era ancho con una cajita luminosa con foquitos.
Me dijeron que venían a ayudarme y que cooperara. Después pusieron una cajita con un aparatito que traían encima, en la cama, donde yo estaba acostado, y encima de mí. Pero no pusieron una mesa o algo que los sostuviera, sino lo dejaron así flotando sobre de mí.
“Luego uno se puso en mis pies; llevaba como una naranja y otro, en la cabecera. En ese momento escuché un zumbido que me recorría todo el cuerpo y empecé a levitar y tener una sensación que me comía el cuerpo por dentro. Estaba paralizado.
“Cuando terminaron sentí como si me hubieran embarrado adentro algo como mental. Me dijeron que ya habían terminado. Después supe que aquel tratamiento era una limpieza interna”.
Analisis fotografico

Estas fotografías fueron tomadas por el ingeniero Alberto Zecua, en octubre de 1 968 en un lugar denominado “La Cima”, cerca de las lagunas de Zempoala y Tres Marías, México.
La cámara utilizada fue una Yashico de cajón, de das lentes fijos, con sistema reflex. Las instantáneas fueron tomadas en la madrugada, a una distancia aproximada de 30 metros. El objeto se movía lentamente. En la primera fotografía se ve que al elevarse, levantó un torbellino de polvo. En la segunda fotografía, el objeto casi se le vino encima y como se puede observar, oscilaba sobre su propio eje.
En esta fotografía podemos apreciar un objeto de color oscuro en la parte central superior. Abajo se ven algunos árboles y en el extremo derecha, más al fondo se observa un poste de luz o de telégrafo, cuya altura aproximada es de los lOa 15 metros.
El objeto se encuentra en el segundo plano de
la foto, al igual que el árbol más próximo. Los demás arboletes y arbustos se encuentran en primer plano, y las nubes en el tercero.

Al someterla a la solarización, se continúa apreciando al objeto como real. Posteriormente se añadió color para dar realce a las formas y contrastes. Esto nos permitió ver que el árbol de abajo refleja la luz emitida por el OVNI y éste se encuentra rodeado de luz o de polvo, como si surgiera de él mismo. Por lo que concluimos que tanto el objeto como el mismo árbol, están en el mismo plano.
plano.

Al aclarar los tonos de la fotografía, se contempla un remolino causado por la turbulencia del OVNI al subir a elevada velocidad. Al centro del mismo, la tierra está levantada por el despegue.
Es importante hacer notar que la turbulencia no es un efecto & luz, sino algo real ocasionado necesariamente por el OVNI. Y el objeto no es producto de un montaje, pues la incidencia de la luz y la cantidad de lo misma, corresponde a todos los elementos de la fotografía. Es decir, fueron tomados a la mismo hora yen el mismo lugar

Al meter un nuevo filtro, se verificó que el grano de la película es igual en el área correspondiente al OVNI y al de las demás figuras. Nótese que en el fondo claro la turbulencia ya no aparece, porque sólo los objetos sólidos son delineados en su contorno con este efecto.

CONCLUSIONES:
Este objeto se localiza a una distancia aproximada de 35 o 50 metros del fotógrafo, quien lo captó en el momento en que realizaba sus movimientos de giro al elevarse. El objeto era sólido y medía aproximadamente 12 menos, lo cual coincide con lo dicho por el testigo presencial.

Fuente: revista contacto OVNI Nº 3

Publicado en Contactismo

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